(Imagen propiedad de Mike Yip http://www.vancouverislandbirds.com/)

Hace mucho, mucho tiempo, en un pequeño pueblo de la lejana India, vivió un humilde zapatero. Este hombre era bastante pobre y sin embargo, pese a su humilde condición, su excelente trabajo como artesano y su buen corazón le habían hecho merecedor del respeto y del cariño de sus vecinos. Su vida era muy sencilla, pero él se sentía feliz: sus sentimientos eran serenos, su mente se encontraba en paz y no deseaba nada más que lo que ya tenía.

Este zapatero estaba casado con una mujer alegre e inteligente, pero fea. Esta mujer no era tan feliz como su marido porque pensaba que su vida hubiera sido muy diferente de haber sido más hermosa. Sentía envidia de sus vecinas y no podía dejar de maldecir su propia vida mientras soñaba con tener la vida de otras.

Un día, como de costumbre, la mujer bajó a por agua al río, y cuando se asomó a la superficie del agua pudo contemplar un hermosísimo rostro. Enseguida, pensó que se trataba del suyo, que por algún extraño milagro se había vuelto hermoso de la noche a la mañana, y comenzó a reír y a llorar y a dar gracias a todos los dioses. Así, se marchó a su casa sin darse cuenta de que el precioso rostro que había visto no era el suyo, sino el de una hermosa ninfa de las aguas que se había asomado a la superficie a contemplar la luz del sol.

Cuando la mujer llegó a su casa fue corriendo a buscar a su marido y profundamente emocionada le contó: -¡Mira! ¡Ha ocurrido un milagro! ¡Soy hermosa, muy hermosa!- El hombre levantó los ojos de su trabajo, miró a su mujer y le contestó: -Sí, es cierto, eres muy hermosa. Porque él amaba sinceramente a su esposa, era consciente de todas sus virtudes y dones, y por ello, la veía como verdaderamente hermosa.

– ¡Qué bien! Ahora que soy tan bella, todo será completamente distinto- comentó la mujer mientras se alejaba. El zapatero sonrió y pensó “eso espero”, porque creyó que su mujer había sido capaz de mirar por fin dentro de sí misma y se había visto tal y como él la veía.

Desgraciadamente, todo empezó a cambiar de una manera muy diferente a como el hombre había pensado. Su mujer comenzó a creerse verdaderamente bella y su carácter comenzó a hacerse insoportable. Empezó a importunar a su marido con continuas exigencias que, si él se negaba a satisfacer, conjuraban violentos arrebatos de furia. El pobre zapatero llegó a ser incapaz de concentrarse en su trabajo, sus sentimientos se turbaron, su mente no encontraba paz y comenzó a sentirse completamente infeliz.

Todo iba de mal en peor hasta que el desdichado marido se acordó de uno de sus clientes, que tenía fama de ser un hombre muy sabio y se decidió a visitarle. Cuando le expuso el problema, el sabio meditó unos instantes y al fin contestó con una enigmática sonrisa: – Creo que tengo la solución a tus problemas. Hay un pájaro que me visita todos los días y que tiene la virtud de hablar el lenguaje de los humanos y además, de decir siempre la verdad. Te lo enviaré y él le hablará a tu mujer, aunque recuerda que no siempre es agradable escuchar la verdad.

Dicho y hecho, cuando el zapatero llegó a su casa, un extraño pájaro estaba posado sobre el tejado de su casa. Su plumaje tenía el color de la luna y sus ojos plateados parecían salpicados de estrellas. – Gracias por ayudarme, amigo mío – le saludó el hombre – Aunque somos pobres, mientras estés aquí nunca te faltará un cuenco de comida y cuando haga mal tiempo, te abriré una ventana de mi casa para que puedas entrar a refugiarte. Es lo menos que puedo hacer por ti. A lo que el pájaro no respondió salvo con una inclinación de su cabeza.

Al día siguiente, la mujer del zapatero salió de su casa, y al traspasar el umbral el pájaro cantó: – La luna y las estrellas son mucho más hermosas que tú. A la supuesta bella, esto no le gustó en absoluto y trató de ahuyentar al pájaro arrojándole piedras, pero no lo consiguió. Cuando ella regresó a casa, el pájaro cantó de nuevo: – Las flores de los valles son mucho más bonitas que tú. Y de nuevo la mujer se enfadó e intentó espantar al pájaro sin mejor resultado que por la mañana. Así, transcurrieron los días y cada vez que la mujer atravesaba el umbral de su casa, el pájaro cantaba: – Los humildes escarabajos son mucho más hermosos que tú porque sus cuerpos reflejan la luz del sol. Y la mujer se encontraba cada día más furiosa, y su humor empeoraba más y más.

El hombre, al ver que todo iba de mal en peor, habló con el pájaro: – ¿Por qué mi mujer no ha cambiado nada su actitud, sino que ha empeorado, al escuchar la verdad?- y éste respondió –No ha cambiado porque tu mujer no quiere escuchar la verdad, y en ese caso, poco importa que yo le diga una y otra vez que no es tan hermosa como ella cree. Sin embargo, he visto que a pesar de todo ella posee buenos sentimientos, dame unos días y veré lo que puedo hacer.

Durante tres días, el pájaro no dijo ni una sola palabra sino que se limitó a observar a la pareja. La mujer se fue calmando y dejó de intentar echar al pájaro. Al tercer día, el ave al fin cantó: – Mujer, es cierto que las hojas de los árboles son más hermosas que tú… pero también es la verdad que a los ojos de tu marido tú eres la mujer más hermosa sobre esta tierra y que te ama desde la raíz de su corazón. Al escuchar estas palabras, la mujer fue corriendo a donde estaba su marido, le abrazó llorando y le pidió perdón por haberse comportado tan mal con él. Entonces, ambos se miraron a los ojos, y sonrieron por primera vez en muchos días.

Al atardecer, el zapatero fue a ver al pájaro y le preguntó intrigado qué le había dicho a su mujer para obrar un cambio tan milagroso. El ave se limitó a contestar: – Tan sólo le dije la verdad, pero una verdad que consiguiera abrirse paso hasta su corazón. Y dicho esto, alzó el vuelo hacia el sol poniente y nunca más lo volvieron a ver.

© Victoria Cepeda

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8 Respuestas a El pájaro de la verdad

  • Un gusto leerte, como siempre.
    Y es importante lo que transmites Vic, saber decir las verdades de la forma “correcta”, sin dejar de ser la verdad.
    Un abrazo!

  • Muchas gracias, ya estoy en ebullición preparando otra nueva historia. Últimamente estoy muy prolífica!
    Para mí, la filosofía de la verdad es un tema muy interesante. Hay quien apuesta por la verdad “cruda”, pero yo creo que como también ha demostrado la ciencia, el ser humano no procesa en general ideas sino los sentimientos que crean las ideas. Un recuerdo no es una imagen archivada, sino una memoria emocional de un suceso. La emoción es esencial a la hora de darle valor a un hecho vital, a una idea o a un sistema de ideas.

    • Desde el punto de vista de la programación neurolingüística eso es correctísimo. Nunca cómo ahora comprendí la importancia del uso de las palabras como generadoras de estados internos.. hoy día me hago cada vez más consciente tanto de las palabras que me digo a mi misma, como las que uso al expresarme, es la clave de la armonía interna y en nuestras relaciones.

      Por cierto, hablando de PNL, ¿qué fue de aquél hombre neblinoso que te atormentaba? jeje! 😉

  • Anda! como no sé mucho de PNL no había hecho el símil, pero tiene todo el sentido. La intensidad de un recuerdo en nuestra memoria está asociada a la intensidad emocional que lo acompaña, y nunca es una realidad objetiva, sino nuestra interpretación subjetiva de un suceso del pasado. Interesante, ¿no?

    Sobre aquella figura, no creas, soy completamente capaz de recordar el hecho y las imágenes con pelos y señales, pero he aprendido a cortocircuitar el miedo que me daba. Y ahora hago lo mismo también con los pensamientos o sentimientos negativos, los cortocircuito siempre que puedo poniendo otros positivos en su lugar. En este caso, me está ayudando el saber más sobre este tipo de apariciones. Aún no he dado en el clavo pero es muy probable que fuera una proyección mental de un ser humano, o quizá un ser de luz (aunque no sé cómo son exactamente, podría ser, no sería la primera persona en haber tenido un encuentro con uno de ellos).

    Comprender me ayuda a encajar la experiencia, a darle un sentido y a estar preparada por si algún día vuelve a ocurrir algo así.

  • muy hermoso el cuento gracias por presentarlo y poder leerlo-

  • muy bueno pero no me explico todo lo que necesitaba nesesito el tiempoq se dio esa leyenda

  • Me ha encantado, en verdad que para mi es asi como decis, el sentimiento generado por las verdad expuesta y el como es expresada, donde, momento y ante quien\es es tan o mas importante que la verdad en si, ya que si no acompañan todos los elementos puede crear un bloqueo y por tanto un problema mayor empeorando la situación por el shok y falta de asimilacion de esa verdad.
    El tacto y encontrar las palabras adecuadas que abran el corazon y comprension junto con momento adecuado es para mi vital.
    Gracias Victoria

    • Muchas gracias, Amparo.
      El tacto y encontrar las palabras adecuadas para expresar la verdad, es vital.
      Por supuesto, el corazón gobernando la mente, y no al contrario.
      Un abrazo fuerte!!

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